Triatlon

" Tres deportes mejor que uno".

jueves, 26 de abril de 2012

El dilema de España en ciclismo.

Tenemos una gran suerte y a la vez, un problema tremendo en nuestro país: un presente estupendo. Un grupo de ciclistas que acumulan desde clásicas de un día a todas las grandes vueltas. Que son capaces de destacar y traer triunfos sea donde sea. Desde la Gante Wevelgem al Tour de Francia. Desde la Vuelta a la Milán-San Remo. De la Lieja al Giro. Alejandro Valverde, Alberto Contador, Samuel Sánchez, Óscar Freire, Joaquim Rodríguez… No vamos de sobrados si decimos que lo ganamos todo, así es. O casi todo. Pero tener tantas buenas puntas es un arma de doble filo cuando toca juntarlas, señalar a un gallo que domine en el corral y sobre todo, mentalizar al resto de que, de salida, se tienen que sacrificar por él. Por suerte, o por desgracia pues se cubren los cuatros años del oro de Samuel, esta temporada además de los Mundiales trae los Juegos Olímpicos. Más dilema, sobre todo porque partirá España con el dorsal número uno pero, por lo que sabemos del circuito de Londres para la prueba en ruta no es ni mucho menos para Samuel Sánchez. Como campeón saliente es de recibo que tome la salida, solo por ese honor que merece por haber sido el último Campeón Olímpico pero con lo ajustada que tiene que ser la selección, solo cinco hombres por país y entre ellos también los dos corredores que vayan a disputar la contrarreloj, ¿supondría una locura dejar al asturiano en casa? Sabiendo lo que sabemos del circuito, que es llano principalmente, España debería jugarse todas sus cartas con Óscar Freire y a su alrededor llevar a cuatro corredores que sean ‘remeros’. Cuatro ciclistas que rodeen al cántabro y lo tengan bien posicionado siempre vaciándose en su favor. Entre ellos el primero, el intachable de la lista que no puede faltar a no ser que un percance se lo impida debe ser Juan Antonio Flecha. Conoce a Freire mejor que nadie y ha sido su lugarteniente en los momentos más importantes de su carrera, tanto en Rabobank cuando compartían equipo como en los Mundiales. Y en Copenhague quedó claro que, aunque ahora no corran juntos, sigue habiendo química entendimiento entre ellos. Otro de lo que debería tener billete a Londres sí o sí es Ángel Vicioso. Después de la espléndida primera parte de la temporada que ha hecho esta llamado a ser uno de los fijos. Sacrificado como nadie, se entrega el primero al líder que le toque…¡y de qué manera! Todos hemos visto su trabajo en las Árdenas y especialmente en la Vuelta al País Vasco. Es un profesional de los pies a la cabeza y ya sabe también lo que es convertir a Freire en campeón del Mundo, lo hizo en Lisboa en 2001. Para completar el equipo, José Joaquín Rojas, otro que ya se sacrificó sin que se le cayeran los anillos en Copenhague por Freire y que además ejercería el papel de un segundo filón de fallar el tres veces campeón del Mundo, o Ivan Gutiérrez, que además de ser un potente rodador ya de sobra conocido jugaría con la polivalencia que le da el desenvolverse bien en las cronos. Él sería el primero de los dos hombres que corriera ambas pruebas. El segundo, Luis León Sánchez. El murciano como Campeón de España de la modalidad sería el hombre llamado a defender nuestras posibilidades en la prueba contra el crono y estar también listo para correr la prueba en ruta en favor de Óscar Freire. Sería precioso tener en Londres a jóvenes como Jonathan Castroviejo pero con la obligación de tener que desplegar a los ciclistas de crono para la prueba en ruta, un corredor como Luisle o Ivan Gutiérrez, por su experiencia y corpulencia, serían mucho más serviciales. ¿Y con el Mundial qué hacemos? Sabemos que el final está un kilómetro después del Cauberg (La Amstel Gold Race, Freire y su ataque lejano neutralizado a falta de 50 metros). Se corona la mítica subida y después hay un tramo llano para terminar en un repecho. Podría ser perfecta también para Freire y la selección debería respetarle por ser su último Mundial, pero a Holanda hay que ir a por todas y con todos. Cualquiera de los Samuel, Purito, Contador o Valverde puede ganar. Ése es el dilema de España. El bendito dilema.

domingo, 22 de abril de 2012

¿Sobre qué superficie es mejor correr?

Una de las preguntas más frecuentes de los runners es si es mejor o peor correr sobre una superficie u otra. Aclaro de antemano que los deportistas que corren habitualmente es normal que sufran algunas molestias de forma más o menos ocasionales; alguna pequeña sobrecarga, alguna molestia en la planta del pie, algún dolor en algún dedo, una rozadura, una rodilla que nos duele sólo al correr (¿y por qué la otra no?), un cuádriceps o gemelo demasiado duro… O sea, el tener molestias, por pequeñas que sean es algo intrínseco en la práctica deportiva habitual de una persona. No hay que hacer nada mal para tener alguna molestia. El movimiento es algo inherente en el ser humano. Estamos diseñados para movernos. Es con el movimiento cuando el ser humano se equilibra y reajusta. Y la acción de correr es algo que llevamos haciendo desde nuestra aparición en la Tierra. Bien sea para cazar, para evitar ser cazados o bien simplemente para jugar (como todo animal) o ya como una cuestión de salud, como en la actualidad. El correr es simplemente un acto natural. Pero aún a día de hoy, hay quien piensa que no estamos hechos para correr, que es algo antinatural y que sólo hace que dañar y desgastar nuestro cuerpo. Para los que opinen así, les recomiendo el libro Nacidos para correr de Christopher McDougall y así saldrán de dudas. Si dejamos a un lado alguna patología más o menos severa, el correr sólo nos reporta cosas positivas. Ahora bien, el correr, como cualquier otra práctica, si no vamos con cuidado nos será perjudicial. Dicho de otra forma: el correr no es ni bueno ni malo, todo depende de como lo hagamos. Y más ahora que no corremos para ir a cazar sino por una cuestión de salud o de rendimiento. Si yo corro habitualmente y tengo algunas molestias me tengo que plantear porque las tengo. A lo mejor mi calzado no es bueno, puede que corra demasiados kms seguidos o bien encadeno muchos días sin descanso. O bien tengo mucho sobrepeso. A lo mejor tengo una pierna un poco más larga que la otra. O a lo mejor la superficie sobre la que corro no es la que mejor se adapta a mis características. ¿Qué ocurre con las superficies sobre las que corremos? El correr implica impactar. Damos unos saltitos y nuestras articulaciones y músculos sufren por ello. Y no es lo mismo impactar sobre una superficie dura que sobre una superficie blanda. Creo que hasta aquí todos estaríamos de acuerdo. Un corredor que pesa 80 kilos tiene que pensar que al dar cada paso hay una fase aérea, que lo más seguro es que contacte de primeras instancias con el talón y que con la inercia que lleva el movimiento en sí, esos 80 kilos son realmente algunos más. Y eso en cada paso. Una parte de esa fuerza la absorbe la misma superficie, otra parte la absorbe la zapatilla y lo que queda, lo tiene que absorber el propio cuerpo (músculos, tendones, huesos…). Y todo esto, en cada zancada que demos. Asfalto/Aceras Son superficies duras. No recomiendo correr siempre y de forma sistemática sobre ellas a no ser que seamos unos runners experimentados (y ni por esas). Al ser una superficie dura, nos proporciona un mayor rebote con lo cual los riesgos de lesión se acentúan. Las aceras tienen fama de ser la superficie más dura, así que evitaremos hacer siempre nuestros entrenamientos en estas superficies. Tierra La tierra absorbe mejor el impacto. Es un terreno que en cierta parte se deforma pero que a la vez da una buena rigidez para obtener un buen impulso. Los puntos negativos serían que son terrenos irregulares y que si nos despistamos pueden hacer que nos lesionemos. O sea, el riesgo no vendría dado por la superficie en sí, sino por las piedrecitas, baches y demás que nos podamos encontrar. Encontrar un parque o zona con terreno regular, fuera de baches y de otros elementos, sería lo ideal. Hierba Raro es hacer un entrenamiento entero sobre hierba. La hierba es una superficie que se deforma también con cierta facilidad y al mismo tiempo nos da cierta rigidez, pero seguramente menos que la tierra. Al no haber carreras que se disputen íntegramente sobre esta superficie no tiene sentido entrenar de forma habitual aquí. Ideal para hacer algunas tiradas descalzos o algún trabajo de propiocepción. Recomiendo hacer entrenamientos cortos, puesto que nuestras piernas tienen que hacer más esfuerzo. Intentad botar un balón de baloncesto sobre la hierba: ¿verdad que tenéis que aplicar más fuerza que si lo botarais en el asfalto? Pues corriendo igual, tenemos que hacer algo más de esfuerzo para poder correr de forma eficiente y eficaz. Bueno repito, para hacer un trabajo de propiocepción y de tonificación de nuestra musculatura. Arena La arena tiene un problema: es demasiado blanda. Aunque esté mojada y por tanto compactada, es blanda. Y una superficie demasiado blanda no es buena para nuestro cuerpo. Además el terreno es muy irregular y debemos hacer demasiado esfuerzo y será fácil que nos desequilibremos, con lo cual no podremos aplicar una buena técnica de carrera. Y peor aún si la arena no está mojada. La base bajo la cual nos impulsamos no es sólida por lo tanto tendremos que hacer un trabajo excesivo y eso nos sobrecargará, y más si corremos mucho sobre esta superficie. Después de un entrenamiento puede ser bueno descalzarse y correr un poco sobre la arena o simplemente andar y notar como los granitos de arena nos masajean los pies. Pero descarto un entrenamiento con el objetivo de ganar resistencia en la arena. Recomendaciones Siempre he sido partidario de mezclar las distintas superficies de entreno. La arena y la hierba sólo las utilizaría como un fin regenerativo y para un trabajo de propiocepción y tonificación de nuestra musculatura estabilizadora. Y con entrenamientos muy cortos. Aunque no nos guste correr descalzos, el simple hecho de descalzarse y andar sobre estas dos superficies es una sensación muy agradable para nuestros pies y con un potente efecto terapéutico. Aunque pueda parecer algo místico, el estar en contacto directo con la superficie de contacto, tiene un efecto energizante muy fuerte. Y nos quedan el asfalto y la tierra. Aunque la gran mayoría de pruebas son en asfalto (quitando directamente las pruebas de montaña), debemos ver como responden nuestras piernas con tanta superficie dura. Con un buen calzado y una buena musculatura no deberíamos tener muchos problemas, (y no estaría de más un buen masaje de vez en cuando) pero si podemos combinar el asfalto con un poco de tierra o bien cada pocos entrenamientos hacer uno sobre tierra o incluso en la cinta del gimnasio ya estaremos haciendo un trabajo de prevención que a la larga nos ayudará a evitar ciertas lesiones.

Peso Libre, Máquinas y Elásticos

Existen bastantes incógnitas a la hora de entrenar en la sala de musculación. La gente siempre se plantea la diferencia entre entrenar con pesos libres y entrenar con máquinas o acompañar tu entrenamiento con bandas elásticas. Pues bien, la diferencia entre los 3 tiene mucho que ver con las nociones de física y entrenamiento de las que os estuvimos hablando en anteriores post. Desde mi experiencia, yo agruparía todo esto en dos grupos distintos. Por un lado nos encontraríamos los ejercicios con peso libre y las máquinas guiadas, podríamos llamarle “grupo de trabajo analítico”; y por otro lado los elásticos y las poleas, que sería “grupo de trabajo integrado”. La justificación de encuadrarlas en estos dos grupos sería por las similitudes que presentan entre sí. Pero pasemos a verlo más detenidamente y a explicar el por qué de los nombres de cada grupo. Grupo de trabajo analítico. Los ejercicios analíticos son aquellos en los que trabajamos en planos determinados durante todo el movimiento. Suelen ser movimientos acotados y no muy amplios, y no contemplan variación en cuanto a los ángulos de movimiento. Aunque entrenando con pesos libres también podemos salir de los ejercicios analíticos, se agrupan en el mismo grupo debido a que, lo que pretenden las máquinas guiadas, es facilitar el movimiento y que no tengamos que aplicar fuerza para estabilizar la carga, ya que el recorrido viene ya predeterminado. Digamos que las máquinas guiadas están a mitad camino entre los ejercicios con elásticos y poleas y el peso libre. Tienen la ventaja de no tener la carga adosada al agarre, lo cual hace que la tensión muscular se mantenga en todo el recorrido, pero tiene las desventajas de ser tanto o más analíticas que los entrenamientos con peso libre y la cantidad de fuerza aplicada, al no tener que estabilizar la carga, disminuye. Grupo de trabajo integrado. Los ejercicios integrados son aquellos que no solo tienen lugar en un solo plano de movimiento, sino que puede variar de plano. Son movimientos amplios, poco acotados y contemplan la variación en cuanto a los ángulos de movimiento. Tanto las poleas como los elásticos nos otorgan la posibilidad de trabajar con esa “libertad” y logran que la tensión muscular se mantenga durante todo el recorrido. Aunque entre también presentan diferencias. Mientras que las poleas ofrecen la misma resistencia con independencia de la colocación, la resistencia de los elásticos en cambio varía según la longitud que tengan o lo lejos que nos situemos del punto de apoyo. No debemos pensar que unos son mejores que otros para entrenar. Es cierto que al entrenar realizando ejercicios integrados entrenamos los movimientos en cadena, que son los que realizamos en nuestra vida cotidiana, pero por otra parte, una cadena es tan fuerte como lo es su eslabón más débil y la única forma de entrenar nuestros puntos débiles es con ejercicios analíticos. Además, un entrenamiento completo se basa en la combinación de todo el material que nos ofrecen nuestras instalaciones. Mientras que entrenando con pesos libres podemos desarrollar nuestra masa muscular, entrenando con máquinas podemos trabajar aquellos ejercicios que nos cueste hacer o no podamos debido a una dolencia y con las poleas y elásticos podemos culminar los entrenamientos y prevenir y rehabilitar lesiones. No dejéis de preguntarnos por los temas que más os interesen. El fitness es salud, disfrútalo.

martes, 10 de abril de 2012

Los alimentos que debes tener en la despensa.

Descubre que alimentos van mejor con tu plan de entrenamiento. En ese artículo aprenderás muchos trucos y propiedades que llevan los alimentos para poder maximizar tu rendimiento. HUEVOS Las proteínas de los huevos (con yema) son las que tienen un valor biológico más alto y te aportan todo lo que necesitas para el desarrollo muscular. COPOS DE AVENA Los más tiernos los puedes añadir a un batido para un aporte extra de carbohidratos. También puedes echar 3 cucharadas en un vaso de zumo de naranja. LEGUMBRES Los guisantes, las judías y las lentejas se encuentran entre los vegetales más ricos en proteínas. Además, favorecen la combustión de grasas y estimulan la digestión. Lo más cómodo es comprarlas congeladas y en lata. ZUMO DE CEREZAS Un estudio ha comprobado que dos vasos al día reducen la fatiga muscular después de un entrenamiento. POLLO Tiene proteínas, zinc, creatina, vitaminas B6 y B12 y varios minerales que ayudan a construir músculo y refuerzan el sistema inmunitario. Está muy rico adobado, por ejemplo con salsa Hiosin o polvo Satay (los encontrarás en una tienda de productos asiáticos). También es ideal entre horas. PATATAS Tienen una proporción alta de carbohidratos de digestión rápida, cosa que te vendrá muy bien si te cuesta ganar peso. Son una buena elección para comer entre horas. PURÉ DE NUECES Calorías concentradas y grasas saludables, ideal para añadir a un batido. Lo encontrarás en tiendas de productos dietéticos. FRUTOS SECOS A pesar de su alto contenido en grasa, ayudan al desarrollo muscular y evitan ataques de hambre, gracias a su alto contenido en ácidos grasos insaturados, proteínas, vitamina E, fibra y magnesio. PLÁTANOS Además de estar buenísimos, son una buena fuente de vitaminas y minerales. El potasio que llevan evitará que te cojan calambres en las piernas al hacer press. Además contienen muchos carbohidratos, imprescindibles para el crecimiento muscular. REQUESÓN Si eres de los que les cuesta ganar peso, con el plátano solo no tendrás bastante. Necesitas más proteínas, y para eso nada mejor que tomar lácteos como el requesón. No te lo olvides en tu lista de la compra y tenlo a mano en la nevera de la oficina. SEMILLAS DE LINAZA Cuando te hagas un batido, añádele una cucharadita de semillas de linaza. Este aporte extra de ácidos grasos Omega-3 ayuda a que la proteína se quede en las células musculares, lo cual favorece el crecimiento muscular. CAFÉ Una o dos tazas antes de entrenar aumentan la capacidad de contracción de los músculos y disminuyen los dolores. Si te parece demasiado, tómate de vez en cuando un espresso doble con espuma de leche. HIGOS SECOS Proporcionan al cuerpo energía de larga duración, por lo que son el tentempié ideal para antes de un entrenamiento. Además son muy ricos en potasio, importante para acelerar la recuperación. PROTEÍNA DE SUERO EN POLVO Muchas vitaminas y minerales? y casi ninguna caloría. Favorece el crecimiento muscular, activa el metabolismo y además es buena para la flora intestinal. CARNE Las proteínas de la carne son fáciles de metabolizar. Las carnes ecológicas contienen además otras sustancias beneficiosas, como por ejemplos ácidos grasos omega-3. No debes comer ?carne muy a menudo,? así que cómprala de?la mejor calidad. CIRUELAS Favorecen la recuperación y el crecimiento muscular. Tienen una elevada proporción de antioxidantes, muy necesarios si te entrenas con gran intensidad. CHOCOLATE NEGRO Contiene muchos flavonoides, unas sustancias vegetales que mejoran el riego sanguíneo. Importante: compra chocolate con un alto porcentaje de cacao.

Qué es y Cómo Evitar el Catabolismo Muscular

Cuando se persigue una mejora del físico, ya sea por estética o salud, la ganancia de peso muscular es clave. La musculatura hace que el cuerpo se vea mejor, más tonificado, con más formas, incluso una piel más tersa. Del mismo modo mejora la fortaleza de todo el aparato locomotor, lo hace más efectivo y funcional. Es por eso que debemos evitar a toda costa perder esa musculatura que tanto ha costado ganar. Cuando se genera masa magra, se llama anabolismo muscular, si se pierde, se denomina catabolismo muscular. Esto se produce cuando una estructura para mantenerse se alimenta de tejidos anteriormente generados por falta de ingesta de nutrientes, cuando el desgaste es demasiado elevado o cuando no se necesita ese tejido y se prescinde de el, por ejemplo, por una inmovilización tras una operación o lesión. Para evitar el catabolismo sigue estos cuatro pasos: No sobreentrenes Si entrenas demasiado una zona del cuerpo, la musculatura se quema, deja de crecer, y en el mejor de los casos te estancarás, en el peor destruirás masa muscular. Ten presente que cuando un culturista quiere bajar el perímetro de una zona de se cuerpo, no deja de entrenarlo, lo entrena el doble, y con eso logra bajar centímetros en lugar de subirlos. Descansa lo suficiente Uno de los pilares básicos, el cuerpo debe descansar lo suficiente para mantenerse, pero además si queremos ganar masa el descanso debe ser adecuado. Además, ten en cuenta, que el cuerpo mejora reponiendo nutrientes y creando estructuras nuevas durante el descanso, no durante el entrenamiento, el entrenamiento es sólo el estímulo. Aliméntate correctamente Un déficit de nutrientes, y no sólo de proteínas, puede derivar en un catabolismo muscular. Debemos estar seguros de incorporar a la dieta calorías suficientes y en nutrientes en proporciones adecuadas a nuestro desgaste físico, principalmente proteínas. Ojo con los suplementos anticatabólicos, no pienses que son la panacea, su eso es correcto y están diseñado para aportar una ayuda extra, pero no son milagrosos en absoluto. No obstante el más reconocido desde siempre es la “glutamina”, pero debes saber que hay estudios que la avalan y otros que desmienten que realmente funcione. Escucha a tu cuerpo El cuerpo es sabio, y al igual que exterioriza lo que le sienta bien, también lo hace con lo que le sienta mal. Si notas flojera al entrenar, que tienes zonas débiles o que no mejoran proporcionalmente, detente a pensar el motivo, casi con total certeza sea alguno de los anteriores. Además, si un día no has descansado bien o no te has alimentado correctamente, o no vas a tener posibilidad de hacerlo posteriormente, mejor no entrenes. Dado que no vas a mejorarlo, es preferible conservar lo ganado a perderlo.

lunes, 9 de abril de 2012

Las Lesiones Típicas del Corredor

Correr es una gran actividad física, un genial deporte y una manera muy sana de ocio, que nos permite mejorar físicamente a la par que nos motivamos compitiendo y participando con otros corredores a través de carreras populares. Correr engancha, y la gente que empieza ya no quiere dejarlo. Pero algo malo tenía que tener, y es que al ser una actividad tremendamente repetitiva respecto al patrón motor, las articulaciones implicadas en él tienden a verse afectadas en algún momento de la vida del corredor. Así podemos encontrar las lesiones más típicas, como lo son el síndrome de la cintilla iliotibial, la condromalacia rotuliana, la periostitis tibial, la fascitis plantar, los esguinces y la tendinitis rotuliana y cuadricipital. En este post hablaremos de los tres primeros, sin profundizar en ninguno pero explicando y resolviendo las dudas para la mayoría.

Síndrome de la cintilla iliotibial

De manera muy resumida, podemos explicar esta lesión como una inflamación del tendón del músculo tensor de la fascia lata, provocada por el roce del tendón del músculo en su inserción distal. Es una tendinitis propiamente dicha, y como tal puede provocar bursitis, y degenerar en una tendinosis y/o calcificación del tendón. El dolor es lateral o exterior, y aunque es típico de corredores también podría aparecer en ciclistas, o en general en personas que reproduzcan un movimiento repetido de flexo-extensión de rodilla. Para mejorar esta lesión el reposo, la aplicación de frío y la toma de AINES serán los tres pilares a seguir.

Condromalacia rotuliana

Esto puede ser consecuencia de correr, pero lo cierto es que mucha gente que no ha corrido en su vida también lo padece, esto se debe a que es una lesión de carácter degenerativo y hereditario. Se trata de una disminución de la calidad del cartílago rotuliano, por lo que el contacto de la rótula con el fémur se ve incrementado, provocando dolor local, focalizado detrás o alrededor de la misma. El movimiento repetido, el impacto y la flexo-extensión completa de la rodilla incrementa los síntomas. A esta lesión junto a la anterior también se la denomina “síndrome de rodilla de corredor“, sobran las explicaciones. Si aparece esta lesión o te la diagnostican sin previo aviso habrá que distinguir el grado de la misma (I, II, III, IV y V), y además del tratamiento habrá que adaptar el tipo de ejercicio, ya que nunca desaparecerá del todo sus síntomas.

Periostitis tibial

El periostio es el tejido que recubre los huesos, en el corredor el periostio que más se ve afectado es el de la tibia, esto se debe sobre todo al impacto en las zancadas y al trabajo del músculo tibial anterior que lo agrede provocando su inflamación. Es muy dolorosos y como cualquier lesión provoca una disminución funcional de las articulaciones, por lo que el movimiento del tobillo se ve afectado en gran medida. La triada típica de tratamiento para lesiones inflamatorias (reposo, frío y AINES) ayudará a su mejora, posteriormente convendría adaptar el entrenamiento y estudiar la consecuencia, por ejemplo recorridos inadecuados en los entrenamientos, especialmente con demasiadas cuestas (sobre todo bajadas), o calzado desgastado o erróneo, otra vez vuelve a cobrar importancia el estudio de la pisada si lo que te gusta es correr, vas a dar muchas zancadas cada día, hazlo concienzudamente.

Apuesta por las pasas.

El efecto de las pasas sobre la glucemia, potencia, resistencia y ratio de inhalación-exhalación es casi idéntico al de los geles energéticos. Eso sí, mientras el rendimiento es casi el mismo, las uvas pasas son un alimento natural, con un coste muy inferior. En la antigüedad ya era el alimento de los soldados griegos y romanos durante las campañas bélicas. La clave, tanto si tomas una u otra cosa, es la frecuencia.
Cuando ingerimos esta clase de alimentos, el objetivo no debe ser mejorar nuestro rendimiento, sino que éste no disminuya conforme pasan los minutos y, a veces, las horas. Esto se consigue manteniendo estables los niveles de glucosa en sangre (glucemia), o, al menos, que no caiga lo suficiente como para afectar al rendimiento.
Para ello, es fundamental que la frecuencia de ingesta sea constante y controlada, que no supere los 20 minutos entre toma y toma, y que las cantidades sean similares. Si esto te parece demasiado, ingiere cantidades inferiores cada vez, de manera que al final del entrenamiento/competición, el total sea el deseado, pero separado en más tomas de menos cantidad.
¿Qué pasaría si las cantidades o la frecuencia no son constantes? Pues que la glucemia ya no sería estable, alcanzando picos innecesarios e inútiles que derivarían, mediante un proceso llamado “Hipoglucemia Reactiva”, en una caída de los niveles de glucosa en sangre, lo que provocaría una disminución dramática del rendimiento.